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La herida (re)abierta de las violaciones a derechos humanos en Chile

Escrito Por Ps. Idream Menares

El escenario político actual en nuestro país de cara a las elecciones presidenciales ha suscitado diversas emociones. La posibilidad de que el candidato de extrema derecha sea electo se ha hecho palpable y con ello miedos, ansiedades y angustias no han tardado en hacerse presente en miles de personas, quienes se ven frente a discursos que no temen poner en duda los derechos de mujeres y disidencias, entre otres.

Frente a esto, no han sido pocas las voces que han tildado de exagerados o injustificados estos miedos, argumentando que no tienen sustento. Sin embargo, el caso de Bolosonaro en Brasil sirve como ejemplo de lo que puede conllevar un gobierno de extrema derecha hoy en día, habiendo múltiples vulneraciones a los derechos humanos donde el 56% de la población tiene escaso o nulo acceso a asistencia social, habiéndose además perdido cerca de 600.000 vidas por la gestión negacionista en torno a la pandemia (Werneck y Guevara-Rosas, 2021)

Aunque no es necesario salir del país para tener un referente. Chile es un país con historia en lo que respecta a la vulneración de derechos humanos en gobiernos de derecha y de extrema derecha. El ejemplo más significativo es la Dictadura militar, con más de 20.000 víctimas de prisión política y tortura entre 1973 y 1990, y más de 3.000 muertes y despariciones, según datos aportados por la Comisión Asesora Presidencial para la Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión, Política y Tortura (2011). Aunque tenemos también un ejemplo reciente en la represión tras el estallido social, con más de 8.000 víctimas de violencia estatal y más de 400 víctimas de trauma ocular (Amnistía Internacional, 2021).

¿Qué efectos han tenido estas vivencias en el psiquismo? Ulloa (2005) plantea el concepto de “encerrona trágica” para referir un escenario en el que una persona queda a merced del poder de otro, sin la mediación de un tercero que lo proteja. No hay una ley que resguarde, puesto que el otro que ostenta el poder y vulnera es quien encarna la ley, produciéndose una sensación de desamparo y un intenso dolor psíquico. Hace aparecer algo del orden de lo cruel, un tormento sostenido desde las propias instituciones sin que nadie intervenga para aliviarlo.

En relación a esto, Fridman (2019) añade que dichas situaciones de carácter traumático y/o catastrófico para el psiquismo se ven agravadas cuando está comprometido el lazo social, donde la persona siente que no es cuidade y sostenide en el contexto que habita. Esto puede ser vivido tanto a nivel personal (como es el caso de la violencia en relaciones de pareja) como a nivel social (como ha sucedido con las dictaduras en Latinoamérica). Fridman plantea como consecuencias de estas vivencias una alerta constante frente a nuevos hechos violentos, disociación y desconfianza en el lazo social. El yo se ve arrasado al no poder defenderse y se pierde el sentido de autonomía.

La posibilidad de revivir estas experiencias produce un efecto de revictimización, donde «el individuo revive su propia situación traumática, siéndole impuesto nuevamente su rol de víctima, él llega a sentirse culpable de la VDH [violación a derechos humanos] a la que fue sujeto» (González, Miranda y Bezanilla, 2016, p.5). Eso se produce cuando se le expone de manera continua al recuerdo de la violencia sufrida en un espacio que no es seguro, devolviéndole a un lugar de indefensión. Esto es habitual en procesos jurídicos, pero se pueden dar también en espacios familiares y sociales.

La revictimización se produce también cuando se culpa a la víctima de la violencia sufrida o ya de plano se niega la existencia de dicha violencia. Este último escenario ha sido recurrente en las violaciones a derechos humanos en Chile. Ulloa (2005) argumenta que este ocultamiento de la violencia transforma el “malestar en la cultura” en una “cultura del malestar”, que naturaliza dicha violencia e impide la elaboración de lo traumático de la misma.

Esto tiene impacto a nivel transgeneracional, donde las vivencias de violencia política tienen repercusiones en generaciones posteriores cuando estas no han sido reconocidas y abordadas de manera adecuada. Lo no elaborado y silenciado influye en la dinámica familiar, produciendo una apropiación por parte de las generaciones posteriores del trauma psicosocial vivido (Faundez, Brackelaire y Cornejo, 2013).

Con esto en mente, es entendible el temor que ha aflorado respecto al reciente proceso electoral. Frente al advenimiento de un programa de gobierno que desde sus bases niega los derechos más elementales de parte de la población, en que la ley estará al servicio de la vulneración, se produce un impacto en el psiquismo ante la sensación de desamparo frente al peligro. Un peligro que es real en sí mismo, pero que además revictimiza y toca la herida más profunda de nuestro país, una herida que se ha intentado obviar en vez de hacerla sanar.

Es necesario reconocernos que esta herida existe, es legítima y merece que se le dé cabida sin bajarle el perfil o tomarlo como una exageración. Darnos el espacio de sentirlo y elaborarlo, poner la mirada en cómo nos toca a cada une de nosotres en nuestra singularidad, pero también en cómo nos toca a nivel colectivo. Es por esto que es fundamental el reconocimiento social e histórico de las vulneraciones a los derechos humanos vividas en Chile, con políticas estatales concretas que no nieguen ni pongan en duda lo ocurrido. Como señala Fridman (2019), no es solo una narración mecánica, sino un quehacer reflexivo en torno a la elaboración de lo traumático.

Para finalizar, es necesario recordar que la lucha por los derechos humanos no se ha perdido y el resultado final no ha sido dictado. Tenemos diversos espacios de acción a nivel individual y colectivo en los que podemos incidir. No se trata de negar el temor para pasar a la acción, pues como he señalado ese temor tiene un origen y un efecto reales, sino de recuperar esa agencia que se nos ha hecho creer que hemos perdido pero que realmente está más presente que nunca, que nos permitirá resistir y nos llevará a los cambios que necesitamos.

Referencias

Amnistía Internacional (15 de octubre de 2021). Chile: A dos años del estallido social Amnistía Internacional presenta informe sobre responsabilidad de mandos a la Fiscalía Nacional. https://www.amnesty.org/es/latest/news/2021/10/chile-two-years-on-from-social-unrest-amnesty-international-presents-report-on-command-responsibility-to-national-prosecutors-office-espanol/

Comisión Asesora Presidencial para la Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión, Política y Tortura (2011). Informe y Nómina de Personas Reconocidas como Víctimas en la Comisión Asesora Presidencial para la Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión, Política y Tortura (Valech II). https://bibliotecadigital.indh.cl/handle/123456789/600

Faundez, X., Brackelaire, J. y Cornejo M. (2013). Transgeneracionalidad del Trauma Psicosocial: Imágenes de la Detención de Presos Políticos de la Dictadura Militar Chilena Reconstruidas por los Nietos. Psyche, 22(2), 83-95. https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-22282013000200007&script=sci_arttext

Fridman, I. (2019). Violencia de género y psicoanálisis. Agonías impensables. Lugar Editorial.

González, J., Miranda, M. y Bezanilla, J. (2016). Revictimización: Definición, causas, consecuencias y modos de prevención en individuos sometidos a Violaciones a los Derechos Humanos. https://www.researchgate.net/publication/299934706_BORRADOR_Revictimizacion_Definicion_causas_consecuencias_y_modos_de_prevencion_en_individuos_sometidos_a_Violaciones_a_los_Derechos_Humanos

Ulloa, F. (5-8 de abril de 2005). Sociedad y crueldad. Seminario internacional La escuela media hoy. Desafíos, debates, perspectivas. http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL002016.pdf

Werneck, J. y Guevara-Rosas, E. (20 de octubre de 2021). Los mil días de Bolsonaro y la grave crisis de derechos humanos en Brasil. Amnistía Internacional. https://www.amnesty.org/es/latest/news/2021/10/mil-dias-bolsonaro-grave-crisis-derechos-humanos-brasil/

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