Derechos Humanos, Gobierno, Legislativo, Migración

INSTITUCIONALIDAD E INFANCIA MIGRANTE EN CHILE: la vulneración a la niñez migrante.

Incontables han sido las ocasiones en las que a través de discursos políticos se ha señalado que los niños van primero en la fila, pero ¿realmente esto se ha aplicado respecto de niñas y niñes en situación de riesgo social que migran a Chile?

A fines de marzo del año en curso, la Corte Suprema dio a conocer el caso de 34 niños que ingresaron al país solos, sin madre, padre o tutor que los acompañara; 21 de ellos fueron reunificados con sus familiares residentes en Chile, mientras que los 13 restantes fueron trasladados a unidades del Servicio Nacional de Menores (SENAME) en Iquique, hecho que terminó con el escape de 12 de ellos (Del Castillo, 2021).

Ante esta situación se vuelve evidente plantear que la intervención del SENAME debiese tomar en cuenta una serie de antecedentes para garantizar la completa protección de los derechos de los niñas y niñes migrantes no acompañados, de modo de  hacerse cargo de las vulneraciones que han sufrido. En primer lugar, el contexto de desgaste físico y emocional en el que llegan, a raíz de la exposición constante a situaciones de peligro y climas extremos por los que deben atravesar hasta llegar a Chile.

En segundo lugar, se debe considerar que las migraciones de infantes sin acompañantes, son motivadas  principalmente  por la violencia  a la que se ven expuestos en sus localidades de origen, así como también por crisis y desastres naturales que merman la situación económica de su entorno. Por eso, en estos casos, las niñas y niños suelen sufrir más profundamente de sentimientos tanto  de desarraigo y abandono de sus familias, como de no pertenencia a los territorios que habitan, que aquellos  infantes que migran en compañía de sus familias.

Esto último, debido a que este grupo son infantes que desde antes del trayecto ya han sido vulnerados en sus derechos, por lo tanto tales sentimientos de abandono y no pertenencia se agudizan, agravando el problema. Y es que al no contar con redes familiares tutelares que los hayan acompañado o que los estén esperando en Chile, son infancias que se exponen a “una situación de máxima fragilidad y, de no adoptarse medidas que aseguren su debida protección, el riesgo es que sean víctimas de todo tipo de vulneraciones” (Pacheco citada en Del Castillo, 2021).

Ahora bien, SENAME es una institución que desde las últimas décadas ha estado marcada por escándalos que han expuesto las vulneraciones a les niñes que ahí se cometen. En este sentido, considerando que es la institución que queda a cargo de la protección de todo niñe migrante que ingresa al país sin compañía y que no tiene familia en el mismo, cabe plantearse qué tan capacitada está la institucionalidad chilena para hacerse cargo de las necesidades de  los infantes migrantes , considerando sus contextos de origen más la gravedad de las consecuencias que un trayecto migratorio como aquél provoca en sus vidas.

¿Interculturalidad en las instituciones que tratan a las niñeces migrantes no acompañadas?

A nivel legislativo, la circular dispuesta para el abordaje de estos casos, que incluye los protocolos que el SENAME debe tomar en sus intervenciones con infantes migrantes expresa que: “en materia de migración y protección de derechos, ni las leyes, ni las políticas, ni los programas hacen distinción entre niños, niñas y adolescentes nacionales o extranjeros nacionales ( Ofi. Circular N° 4, 2018, pág. 5). Ello en la práctica se ha traducido en que no existen programas focalizados en atención a niñes migrantes y mucho menos en los que no ingresaron acompañados y/o cuentan con familiares residentes en Chile.

Esto se ve confirmado con el Catastro de la Oferta Programática de la red SENAME del año 2021, elaborado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en el que tampoco aparece ningún programa que aborde dichas necesidades o que a lo menos se refiera a la interculturalidad. De hecho, en el programa de reparación de maltrato grave implementado en Tarapacá, que precisamente es una de las regiones con mayor población migrante, les niñes migrantes y sus familias que han participado, aseguran no haber tenido ninguna actividad en donde se reconocieran sus raíces, se fortaleciera su identidad y potenciara a partir de esta el sentimiento de pertenencia a este territorio (SENAME, 2019). Por lo tanto, entendiendo que es una intervención insuficiente dada la limitada forma de tratar el tema, no aborda todos los tipos de vulneraciones que sufren les niñes, en especial los migrantes. Entonces, si de por sí la estrategia de intervención es inoperante a la hora de garantizar los derechos de les infantes que si tienen redes familiares de apoyo en Chile, lo es aún más en niñes que no tuvieron compañía en el trayecto ni la tienen en este, su país de destino.

Ciertamente el caso de esta noticia revela en parte lo importante de que los programas  de SENAME, dado su propósito de eliminar la vulneración de derechos en les niñes, incluyan interculturalidad, promoviendo el sentido de pertenencia, puesto que según Palos (2018):

El desarrollo y fortalecimiento del sentimiento de pertenencia de las personas o los grupos en un territorio ayuda a construir conciencia de vinculación, favorece las actitudes participativas y de cooperación en el medio y en la comunidad, y facilita el proceso de inclusión y la cohesión social.

Es decir, teniendo en cuenta que son infantes que han sido violentados en sus países de origen, sumado a que solos han recorrido miles de kilómetros exponiéndose al peligro psicológico y físico hasta llegar a Chile, es que poseen un nivel de desarraigo emocional que de no ser abordado reconociendo sus historias e identidades sólo se exacerba el sentimiento de amenaza frente a su entorno. La protección de ellos es imposible cuando el sistema no interviene entendiendo sus contextos personales, ya que las instituciones al no reconocer sus identidades no los están incluyendo. Por ende, ellos tampoco se sienten parte ni confían en reglas que se les impongan por mucho que sean para su supuesta protección. Así se entiende que el primer impulso de estos niñes haya sido escapar, ante el temor de ser expulsados.

En cuanto a las legislaturas, los casos de niñas y niños migrantes no acompañados en Chile son mencionados únicamente en términos administrativos, a través de instrumentos como la ya mencionada circular N°4 (2018). En ella solo se específíca que los directores regionales deben evaluar qué tan conveniente es para aquellos infantes su permanencia en Chile, a partir de la recolección de información sobre su grupo familiar, lo que de por sí se demora meses. En tanto determinado aquello, recién se puede comenzar con el proceso de regulación migratoria -el cual sabemos tiene como plazo mínimo 6 meses- o en su defecto la expulsión del menor hacia su país de origen. Por lo demás tampoco existe claridad con respecto a de qué manera continúan las intervenciones con les niñes que no son expulsados, de hecho lo único concreto es que quedan relegados a permanecer en residencias del SENAME.

Con la nueva ley de migraciones la tónica no es muy distinta, pues con respecto a les niñes no acompañados, solo se señala en términos generales que el retorno asistido de ellos quedará en manos de los tribunales, más no considera algún mecanismo que pueda detectar de manera efectiva el estado de los infantes al momento de llegar.

En términos simples, la institucionalidad dispuesta para hacerse cargo de situaciones como las de la noticia no ha cambiado en forma sustancial, es más, continúa estando igual de incapacitada para brindar garantía de derechos a las niñeces migrantes que llegan bajo estas condiciones. De hecho al seguir sin detectar y hacerse cargo de las complicaciones que presentan los infantes al momento de pisar territorio chileno, al no eliminar los obstáculos para su regulación migratoria, al no escucharlos y al no contemplar más solución que devolverlos a sus países o internarlos en las residencias del SENAME se continúa vulnerando sistemáticamente los derechos de les niñes, partiendo por los derechos al territorio e identidad consagrados en los distintos organismos internacionales a los que Chile ha adherido.

Por esto, como Centro de Estudios de la Realidad Social abogamos irrestrictamente por la implementación de una real perspectiva intercultural en todo ámbito de la política migratoria, es decir desde el inicio del proceso de identificación y regularización migratoria hasta toda intervención que pretenda abordar la inclusión de las niñeces migrantes, en especial de aquellos que llegan no acompañados a nuestra sociedad. De manera contraria sólo se exacerba la interminable cadena de vulneraciones que ellos ya han tenido que vivir en su corta vida. Y es que la inclusión y la garantía de derechos siempre irá más allá de la simple entrega de un RUT y la internación en residencias de un sistema que prácticamente ha hecho de la violencia hacia los infantes su forma de trabajo.

 

Por Camila Soto Manríquez, Cientista Política

Política Social – Subárea Migraciones

 

Referencias bibliográficas.

Del Castillo, B. (2021, 17 abril). Los menores migrantes que han llegado solos. La Tercera. Recuperado de https://www.latercera.com/la-tercera-sabado/noticia/los-menores-migrantes-que-han-llegado-solos/J2YUG7GQBFB4BFQ7LEWJEZBUPQ/

Oficio Circular N°4. Año 2018 (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos) Dirección Nacional del SENAME

Palos, J. (2018, 5 marzo). Identidad y sentimientos de pertenencia. Recuperado 3 de mayo de 2021, de https://eldiariodelaeducacion.com/convivenciayeducacionenvalores/2018/03/06/identidad-sentimientos-pertenencia/#:%7E:text=El%20desarrollo%20y%20fortalecimiento%20del,inclusi%C3%B3n%20y%20la%20cohesi%C3%B3n%20social%20.

SENAME. (2021, febrero). Catastro de la Oferta Programática de la red SENAME. Departamento de Planificación y Control de Gestión. Recuperado de https://www.sename.cl/web/wp-content/uploads/2021/03/202102-CATASTRO.pdf

SENAME. (2019). Niños, Niñas y Adolescentes Migrantes en Programas de Reparación de Maltrato Grave del Servicio Nacional de Menores: aciertos, nudos y brechas para la atención en la Región de Tarapacá. Revista Señales, XII(21), 30. Recuperado de https://www.sename.cl/web/wp-content/uploads/2020/02/Revista-Senales-21_13-02-2020.pdf

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