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Igualdad, una categoría bajo sospecha.

Traducción y comentario de una reseña a Contra la igualdad: revolución queer, no mera inclusión (2014)[1]

Ryan Conrad, activista y académique cofundador, junto a Jasmin Nair, de Against Equality (plataforma virtual de archivos de escrituras críticas y registros artísticos de principios de la década del 2010) es l* editor*[2] de una trilogía de libros  sumamente interesantes para leer los contrastes de nuestro contexto actual.

La trilogía (2010, 2012 y 2013) compendia artículos, ensayos, obras, columnas y comunicados de agrupaciones y colectividades queers norteamericanas. Su antología, Against Equality. Queer Revolution Not Mere Inclusion, fue publicada el año 2014. La traducción que introduzco en esta ocasión trata ni más ni mes que de una reseñada de dicha antología. En términos de apuesta ésta supone una posición contraria al deseo de homonormatividad de los gays right. El foco de la reseña está centrado en una vertiente que aborda las distintas perspectivas de esa crítica desde el activismo y el ámbito la ciencia del derecho.

Dicho en breve, el meollo del asunto se haya en lo dañino de las políticas que buscan igualdad jurídica, legal, económica, social y cultural a la medida de los privilegios de una ciudadanía que se recuesta, sin preocupaciones, a la sombra del extractivismo diseñado para la reproducción de la racionalidad androcéntrica dominante (cisheteropatriarcal), que termina alimentando la ideología homicida de la derecha neoliberal al prestarse para el pinkwashing[3] y la inseminación de una diferencia de clase en, lo que rescatando a Althusser, se expresa como la relación imaginaria de l*s individuos con sus condiciones reales de existencia, esto es, en formaciones y construcciones «ideológicas». [4] 

Uno de los méritos de la reseña de Nikola Barker que aquí traducida es cómo es que comentando inflexiones de políticas queer ésta logra destrabar la puesta en diálogo de materias jurídicas y temáticas propias a las ciencias del derecho en un entorno (Estados Unidos) en el que la presencia de revistas académico-estudiantiles es bastante baja. El valor añadido está definido por el hecho de que se trata de un espacio que promociona un injerto de miradas deconstructivas que, no está demás decirlo, recuerdan el gusto “pop” del polemos derridiano. Esta voluntad de «erosionar» la estabilidad de lo prestablecido no está para nada exenta de ironías y tropismos grandilocuentes. Pienso en un gesto signado por el mismo Derrida al momento de enunciar en una de las conferencias que conforman su libro Memorias de Paul de Man (2008) una hipótesis de grueso calibre y escandalosa patudez como lo es la cláusula: “L’Amérique, mais c’est la deconstruction” (los Estados Unidos son deconstrucción). Más allá y más acá de las cuestiones de impacto y alianza, recepción y traducción de sus efectos, fronteras y de-limitaciones, la deconstrucción lejos del uso mainstream popularizado se entiende, o más aún, se «apuesta» aquí como una suerte de interrupción destotalizante de la tribulación imperial de ese nombre (el nombre propio de la nación imperial hoy gobernada por Joe Biden) al interior de las genealogías de una puesta en marcha, desde siempre inconclusa, tejida y abultada por la experiencia trans*racial del exilio y la migración. (Estados Unidos, país de migrantes). Cuestión que nos hace pensar que en la postal de este envío en formato de reseña o de la función-reseña de esta reseña el semblante de la “igualdad” parece arrojar, por un lado, un significante lleno de intereses políticos desvergonzados y una instrumentalización fiscalizada, en exclusividad, desde lógicas subsidiarias, el emprendimiento y la mansalva de los códigos y codificaciones del lucro que como bien sabemos en esta larga y angosta faja de tierra son un compuesto gangrenoso que “anima” o “sugiere” de la manera más profusa e inimaginablemente descarnada prácticas de colusión, autarquía y desregulación, fraude, deshonestidad ética y el fondo sinuoso de las cadenas político-económicas de la corrupción hoy expresas por el apoyo al matrimonio igualitario de parte de la administración de Sebastián Piñera como cortina de humo, en medio de la total ineficacia de las políticas sanitarias para enfrentar la crisis del COVID-19. Aunque, por otro lado, contiene en sí, a su vez, la esperanzada convicción de abrirle camino a una justicia social que falta. La misma que que es posible avisorar en la voz de l*s activistas y las militancias que guerrean día a día intentando entonar el soneto de una articulación de materialidades discursivas e individuaciones intersubjetivas que le dan cuerpo, efectivamente, a la reivindicación de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, posibilitando una comprensión de aquello a lo que alude la noción de «igualdad» en tanto plataforma inmaterial con efectos normativos en la que tiene lugar la disputa por la una justicia redistributiva, esto es sistémica, a nivel glocal y macrosocial.

En concreto, lo antologado es el resultado de la recolección de argumentos  y obras artísticas de distinto registro que buscan sacar a flote el sórdido trasfondo de las políticas de los crímenes de odio, la demanda de matrimonio igualitario, el devenir-bien de-consumo-representacional de las voces y figuraciones afectivas de lesbianas, trans y sexo-disidencias; así también como cierta promoción irreflexiva de las campañas de acceso al servicio militar enjuagada en la saliva de la imagen-espectáculo (homotransmilitarismo como táctica comunicacional de pink washing y figuraciones del hedonismo homonacionalista). Cuestión que, sin ir más lejos, habla  del valor de uso del asesinato y de la discriminación lgbtiqfóbica como un input de campañas y técnicas de gobiernos neoliberales; de la familia como la más intocada célula nuclear de la hegemonía del contrato sexual y del abastecimiento de recursos humanos como insumos cívicos destinados a la perpetuación disciplinar de la guerra. Todos, temas social y analíticamente concienzudos que hacen aparecer transferencias, fuerzas y resistencias de distinto orden.

Escrito por: Débora Fernández Cárcamo, Coordinadora de Género & Subjetividades Trans, ONG CERES.

Reseña traducida.

Ryan Conrad, Against Equality: Queer Revolution Not Mere Inclusion. Reseña de Nicola Barker[5]

Pareciera haber un dejo de ironía al escribir en la sección “Igualdad” de Jotwell —The journal of thinks

we like (LOTS)[6]— sobre un libro producido por un grupo llamado “Against Equality”. Sin embargo, mientras su nombre puede en principio evocar la imagen de un grupo conservador reaccionario tratando de contener la marea [stem to the tide] del cambio social progresivo, su agenda es la de visibilizar y criticar el conservadurismo inherente de los aparentemente liberales “gays rights”[7] que demandan matrimonio igualitario, igualdad relativa al servicio militar e igual protección bajo la ley, entendida bajo la forma de los estatutos de los crímenes de odio. Hay una gran cantidad de estudios feministas y queers manifestando cuestiones similares, pero ha sido demasiada la facilidad con la cual grupos de derechos gais, como la profundamente conservadora “Human Right Campaing”[8] en Estados Unidos, han desviado cualquier colaboración profunda y compromiso real con estos estudios, muchos de los cuales son inaccesibles para el público general debido a su elevado costo. Con esta antología, que incluye el trabajo de activistas y académic*s, el colectivo Against Equality busca “asegurarse de que nuestras voces en resistencia no sean borradas y excluidas de la historia”.

La antología reúne tres libros previamente compilados: Against Equality: Queer Critiques of Gay Marriage (2010)[9], Against Equality: Don’t Ask to Fight Their Wars, (2011)[10], y Against Equality: Prisons Will Not Protect You, (2012)[11]. En cada uno de los volúmenes su editor, Conrad, agrupa una diversidad de ensayos, plasmados a través de una variedad de fuentes extraídas de fanzines, posts de Facebook y artículos de prensa. Ciertamente, algunas de estas contribuciones podrían ya ser familiares para una audiencia académica, para otras quizás no, pero [sin lugar a dudas] todas son interesantes y se dan a leer como refutaciones apasionadas de la agenda reformista liberal que no desafían de manera adecuada las estructuras de poder económico subyacentes, y lo mismo pasa con los dispositivos de género, de raza y de clase.

En Queer Critique of Gay Marriage,[12] les autores subrayan diversos aspectos de la crítica queer (y feminista) al matrimonio. Sin embargo, tan importante como estas críticas sustantivas son las amplias consideraciones acerca de cómo el movimiento por el matrimonio igualitario ha sido cooptado[13] por individuos y organizaciones que han tratado de apoyar a las comunidades LGBT, o reinstalar su propia imagen a través de estas y otras campañas. De manera similar, varios capítulos critican la manera en la cual aquellas campañas promatrimonio igualitario se han apropiado del lenguaje de los derechos civiles para promover sus propios fines sin reconocer o disputar la continua existencia del racismo estructural e institucional y las inequidades raciales. Como lo apunta Farrow en su ensayo ¿El matrimonio gay es antinegro?: «cualquier acercamiento detallado demuestra que las historias de terror impuestas tras generaciones a las comunidades negras en este país no tienen punto de comparación con lo que parece ser la última barrera entre el acceso de gais y lesbianas blancxs a lo que Bell Hooks describe como ‘christian capitalist pathiarchy’[14]».

El capítulo de Kaufman y Miles, “Niñes queer de familias queer contra el matrimonio igualitario”, pone de relieve las políticas del alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, con las cuales nota de qué manera algunas familias fueron destruidas y dejadas de lado (incluyendo cuestiones relativas a la indiferencia de viviendas accesibles, ataques al bienestar e incluso la deportación de menores que habían sido inculpados sin haber estado, necesariamente, condenados por crímenes o delitos); mientras que, por otro lado, las fotos de él junto a jóvenes parejas gais recién casadas y sus hijes suponía la representación de su total apoyo [como imagen política] hacia las familias. De manera similar, en “¿Quién es Ilegal Ahora?: Inmigración, matrimonio y la violencia de la inclusión”, Nair critica la Human Right Campaing/American Apparel, campaña llamada “Legalize Gay”, sobre la cual arguye: «permite al usuario al que está dirigida presumir de su condición de ‘ilegal’ mientras que, inadvertidamente, borra la realidad que condice con que actualmente hay millones de personas que son declaradas ilegales en los términos dictados por leyes [absolutamente] draconianas en torno a la inmigración y al complejo de la industria carcelaria, el cual crea nuevas y cambiantes categorías de ilegalidad para los inmigrantes».

Lo fundamental aquí no es solo la cooptación en sí misma sino más aún las consecuencias para aquell*s que habitan en los márgenes de las comunidades queer, tanto como l*s familias inmigrantes y pobres, gente de color y (ma)padres solteros, entre otres, que pueden, o no, ser miembros de las comunidades queers. También hay, como lo nota Conrad en su ensayo “Contra la igualdad, en Maine y en cualquier lugar”, un costo financiero enorme en las campañas pro matrimonio que gastan una millonada de dólares mientras que, descaradamente, el presupuesto de servicios tan esenciales como el de las clínicas de salud comunitaria, servicios de organizaciones destinados a combatir y sensibilizar sobre VIH/SIDA, y las organizaciones queer/trans* jóvenes se ve dramáticamente reducido.

En esa línea, el valor de la antología es el de reunir estos importantísimos argumentos sobre perspectivas queer y feministas, centrados en los crímenes de odio y el servicio militar, así como en el matrimonio, en un formato que es accesible y abordable para gente afuera de la academia. Kaufman y Miles sintetizan la promesa conservadora de familias gais representada en las imágenes de las campañas de matrimonio: “en vez de bailar, en vez de tener sexo casual, en vez de alborotarse, todos los gais ‘responsables’ han ido y tenido hij*s. Ahora que tienen hij*s no te volverán a molestar. Existe una promesa implícita que alude a que una vez que l*s gais obtienen sus derechos, simplemente volverán a desaparecer del mapa. ¡Una vez que pueden estar en casa junto a sus niñ*s, ya no hay razón alguna en el mundo para ser sujetos políticos!”.

En la misma medida en que promueve el ejercicio crítico, esta compilación arroja luz sobre la esperanza de que dicha promesa no se cumplirá, al menos, no para todes l*s queers.

REFERENCIAS

Derrida, J. (2008). Memorias para Paul de Man. Barcelona: Biblioteca Económica Gedisa.

Barker, N. (June 27, 2014). “Against Equality”. In JOTWELL Reviewing Ryan Conrad, Against Equality: Queer Revolution Not Mere Inclusion (2014), http://equality.jotwell.com/against-equality/

[1] Agradezco a Brenda Ester por la revisión que realizó de una de las versiones de la presente traducción. Un encuentro alegre y fortuito me llevó a observar cómo en carreras de traducción de Santiago (INACAP) se plantean temas controvertidos, de manera atenta y profesional, como lo es el lenguaje inclusivo.

[2] El uso del asterisco señala un concepto genérico que abarca identidades y procesos de construcción de género binarios y no binarios, queer y sexodisidentes, estables y fluides. Cada vez que la noción trans aparezca sin asterisco ésta hará referencia a casos de identidades trans binarias (transfemeninas o transmasculinas).

[3] Se trata de un término usado por el activismo sexodisidente para designar las estrategias de gobiernos, corporaciones y distintas corporaciones que generan márquetin instrumentalizando los derechos LGBTIQ+ con la finalidad de aparentar una postura amigable, moderna, tolerante y progresista. Si bien puede haber evidencia de lo contrario (gobiernos de derecha que se han opuesto en el pasado a la avanzada de derechos sexodisidentes), el término dice relación con las nociones de encubrimiento, blanqueamiento y “lavado rosa”.

[4] Esta última es la definición de Louis Althusser en su clásico texto Ideología y aparatos ideológicos de Estado.

[5] Nicola Barker (27 de junio de 2014). “Against Equality”, reseña a Against Equality: Queer Revolution Not Mere Inclusion (2014). Ryan Conrad (Ed.). JOTWELL. http://equality.jotwell.com/against-equality/

[6] Se trata de una plataforma académica, estadounidense, consagrada al estudio y análisis de cuestiones relativas al derecho (promulgación de leyes, prácticas y teorías jurídicas, jurisprudencia y áreas de especialización en leyes, etc.) que busca dar lugar y hacer circular improntas con un valor incisivo, crítico y deconstructivo. Al menos, según lo que se puede leer en su Misión.

[7] Derechos gais o, dicho con acento crítico, derechos de la hegemonía homosexual masculina.

[8] Campaña de Derechos Humanos.

[9] Contra la igualdad: Críticas queers al matrimonio igualitario.

[10] Contra la igualdad: no pidas luchar sus guerras.

[11] Contra la igualdad: las prisiones no te protegerán.

[12] Críticas queers al matrimonio igualitario.

[13] Apropiado y manipulado como formas de alienación común a estas luchas.

[14] El patriarcado capitalista cristiano.

 

 

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