Derechos Humanos, LGBTI, Política

IDAHOT ¿Terminaron nuestras batallas?

Por décadas, la homosexualidad, la transexualidad y la bisexualidad fueron consideradas enfermedades, distorsiones sobre aquello que deseamos y que por lo tanto debería volver a algún tipo de curso natural, es decir, a una atracción única al sexo opuesto o identificación única con uno mismo. Existieron distintos tipos de teorías y dispositivos que proponían formas de sanar a estos sujetos, quienes vistos como abominables y enfermos fueron sometidos a dolorosos procesos que no lograban corregir esas supuestas distorsiones.

El 17 de mayo de 1990, tras arduas batallas por la despatologización de una forma de deseo, se retira la homosexualidad de los manuales de enfermedades de salud mental. Desde entonces, este día se conmemora como IDAHOT, el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia.

En Chile tuvieron que transcurrir nueve años desde ese 17 de mayo para que el Congreso chileno aboliera la norma que castigaba relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, denominada hasta ese entonces como “sodomía”. Hasta la fecha se han ido sumando diferentes facultades a la comunidad LGBTIQ+, reconociendo —en parte— malestares y formas de violencia que persisten hacia ésta, y legislando de manera superficial sobre ciertos elementos mediante la promulgación de la ley antidiscriminación (2012), la ley de acuerdo de unión civil (2016), de manera reciente, la ley de identidad de género (2018), y la aprobación de la adopción homoparental (2019).

Si bien ha sido un logro, para la comunidad, el alcanzar una visibilización respaldada por el Estado, la realidad que hoy contrasta dichos triunfos pareciera ser una simple utopía frente al alza de denuncias por homofobia, lesbofobia, interfobia y transfobia, las que aumentaron un 58% el año 2019, llegando a más de mil casos.

En este periodo de aislamiento y cuarentena, la reciente encuesta “Las personas LGBTI frente al coronavirus en Chile” muestra que un 38% de las personas consultadas viven un aumento en homo/transfobia al pasar mayor tiempo junto a sus familias o vecinos al cumplir cuarentena obligatoria y/o preventiva.

¿Qué está sucediendo entonces? ¿Por qué tras 21 años del IDAHOT todavía existen prácticas tan retrógradas contra la población LGBTIQ+? ¿Cuál es el rol del Estado en esta materia? ¿Dónde se han puesto los focos de las problemáticas? De seguro, poder reformular la ley antidiscriminación es un paso necesario en este escenario, cuestionar el machismo como un participante activo de la muerte de lesbianas, gays y trans también.

Si el encierro nos da para pensar y reflexionar, me pregunto, ¿qué sucede con nuestras demandas que han sido invisibilizadas y superficialmente acogidas? ¿Será que en vez de vivir un carnaval encima de autobuses de marcas, deberíamos volver a cuestionar y criticar las bases como sucedía en los años 80 por nuestros derechos? Creo que mirar y aprender del movimiento feminista es clave para posicionar y potenciar la lucha de nuestra comunidad.

En el contexto del #IDAHOT desde CERES te invitamos a ver nuestra obra Monica el Truncado vuelo de una paloma.

 

Rodrigo Figueroa – Psicólogo

Esta columna es parte del esfuerzo de CERES a contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas. Si te interesa saber más sobre los ODS, conocer lo que estamos haciendo para fortalecer la acción climática y la construcción de instituciones sólidas o colaborar con nuestro trabajo, puedes contactar con nosotros aquí.

 

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