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Experiencias de una vida diversa: reflexiones contra la Transfobia, Homofobia, Bifobia.

Si lo analizamos, fue hace muy poco tiempo (en 1990), que la homosexualidad fue eliminada de la lista de enfermedades psiquiátricas de la OMS. Fecha por la cual se conmemora el 17 de mayo como el día contra la transfobia, homofobia y bifobia. Claramente el inicio de un decenio decidor en términos históricos y políticos, Caída del Muro de Berlín, Guerra del Golfo y, en Chile, el fin de la dictadura de Pinochet.

¿De qué manera la homosexualidad, transexualidad, homosexualidad y bisexualidad se hacen lugar en hitos que han estado teñidos de matices patriarcales y absolutistas? ¿Las orientaciones sexuales “diversas” pueden ubicarse en la Historia con mayúscula o están obligadas a caer una y otra vez en el reducido espacio de lo íntimo? Hoy, luego de 32 años por hacerle lugar a vidas dignas y despatologizadas, la lucha contra el odio hacia la trans, bi, y homosexualidad se torna tan o más imperativa aún que cuando había más desconocimiento e invisibilidad sobre el tema.

Porque no es un tema, son vidas. Y todo lo que implica un modo de estar en el mundo. En el caso específico de lo trans, haré caso de la recomendación que realiza Jacob Hale[1], a la hora de cómo hablar de personas transexuales, siendo una persona cisgénero. Y la cito: “las vidas de lxs transexuales se viven, por lo tanto son vivibles”. Hale nos invita a tener como principio base esta idea; ser activista, sin hablar por sobre otras subjetividades. Cómo estar en esta lucha, sin apropiarse de los discursos de las vidas de otres.

Por ello además, para pensar esta temática consultamos con dos personas que de forma muy cercana están presentes en estas experiencias donde le abrimos un territorio a las vidas transeuxuales, homosexuales y bisexuales libres de violencia y discriminación.

La primera de ellas es Silvan Troncoso Duque, una persona trans masculina no binaria, que ante la pregunta: ¿Es posible pensar en un día internacional contra la transfobia en Chile, un lugar donde aún mucha gente no sabe qué es, qué significa ser una persona trans? ¿Cómo te resuena en tu propio existenciario trans? Responde:

Pienso que más allá de lo posible es necesario valorar, emplear y utilizar todo tipo de estrategias que permitan visibilizar y poner en valor las existencias de personas trans. 

En este momento en Chile, si bien hay resistencia a validar nuestras existencias tanto a nivel institucional como discursivo, por parte de agrupaciones religiosas y otras comunidades intolerantes para con la diferencia y/o disidencias  sexogenéricas es primordial sumar iniciativas que nos permitan combatir la avanzada de los discursos de odio. En ese sentido, no solo es necesario imaginar UN día o cómo se ha propuesto por parte de colectivas trans y transfeministas, meses de agitación u orgullo, o propuestas de integración, sino establecer la posibilidad de llevar adelante una vida trans que tiene una temporalidad inabarcable por las políticas afirmativas.

 En Chile hablar de un Día Internacional contra la Transfobia es también hablarle al Estado y un sistema que no contempla nuestras existencias en las políticas públicas. Cosas tan básicas como el derecho a la identidad o la salud en este territorio son hasta hoy un privilegio de las personas cis. Iniciativas como el Carnet No Binario, Salud Trans para Chile o la Educación Sexual Integral, se quedan en mesas de trabajo o estancadas en discusiones en el Congreso. Considerando esto, se puede decir que una de las formas de avanzar contra el odio a las personas trans en Chile es establecer el reconocimiento a nuestras existencias en términos institucionales. Ahora bien, las vías institucionales no son el único camino a seguir y no está de más mencionar que en la espera de que este tipo de propuestas avancen y se concreten, existen agrupaciones levantando iniciativas en todo el territorio nacional que tienen como objetivo evidenciar las problemáticas, intereses y despliegues culturales de nuestra comunidad en el espacio público y esa es una labor que trasciende la celebración de un día mundial contra el transodio.

 

Me causa resquemor cuando las instancias de combate se condensan en un día o una festividad como lo es hoy el Día del Orgullo, etc. Aunque suene de perogrullo, las personas trans despertamos trans todos los días y nos enfrentamos a problemáticas muy diferentes a pesar de ser un colectivo que tiene demandas en común. No es lo mismo ser un trans binario a ser no binarie, lo mismo pasa con las personas que deciden someterse a intervenciones quirúrgicas y/o terapias hormonales de las que no lo hacemos.

 

Parte del transodio es también asumir que se tiene conocimiento suficiente sobre las vidas de les demás por medio de lo que podemos ver. Redundo en el problema de lo visible y es que a través de la mirada ocurren gran parte de las discriminaciones cotidianas que vivimos, estableciendo una tensión constante entre cómo somos vistos y cómo deciden nombrarnos. No es azaroso que algo que nos atraviesa como colectivo sea la necesidad de elegir cómo nombrarse, ya sea conservando el nombre asignado al nacer a pesar de los cambios corporales o bien encontrar uno nuevo. Este ejercicio muchas veces opera como mecanismo de intervención a la mirada y los comentarios sobre nuestros cuerpos.

 Para mí ser trans implica romper con el régimen que ordena los cuerpos en un dispositivo opresivo como es el género, en ese sentido, despertar en la mañana y lograr corregir a la persona que elige no respetar mi nombre social o mis pronombres en el mesón de atención en un centro de salud es un pequeño espacio de resistencia a la discriminación y el odio.

Clara Quero, profesora de Lenguaje y Literatura, de un liceo en Quinta Normal, comenta sobre la inserción de disidencias sexuales en lo escolar:

Este año con el regreso a clases presenciales existió un cambio en la cantidad de estudiantes que se encuentran en proceso de transición, tienen nombre social, o se posicionan con orientación sexual homo o bisexual, abiertamente. El 2019 teníamos solamente un alumno trans, y quizás un par de chiques que visibilizaban su diversidad sexual. Ahora puedo decir que en todos los niveles tenemos estudiantes de la comunidad LGTBIQA+. Como docentes no tenemos preparación al respecto, siento que es como que diera miedo poder dialogar entre profesores y el resto de la comunidad educativa sobre lo que significa la enseñanza con chiques de las diversidades sexuales o en transición; desde el Ministerio simplemente se nos envía la ley actual de identidad de género y se supone que no hay nada más que hablar o preparar respecto a eso.

 Lo que por supuesto trae conflictos al interior del espacio de enseñanza -aprendizaje, o entre adultos, donde existen adultes que exponen que el nombrar de otra manera a un o una estudiante pasa a llevar su mirada ideológica de la realidad. También creo que es importante mencionar que muchas veces es el espacio del liceo donde les estudiantes pueden nombrarse como quieren y desean ya que la mayoría de las familias están aún en negación a sus procesos. De esta manera, la escuela se vuelve un espacio de protección para quienes están viviendo el proceso de su transición. Y algo que destaco como docente es la aceptación entre pares frente al tema de transición, orientación e identidades de género diversas de parte de sus compañeres. Es una generación que ha cambiado y que entiende la libertad de les otres sin cuestionamientos.

En la Primera encuesta a personas trans y de género no-conforme en Chile, efectuada en octubre de 2017 por la OTD[2], algunos datos preocupantes arrojan que el 97% de las personas han sufrido un cuestionamiento de su identidad de género, el 53% esconde su identidad de género, y la edad donde más intentos de suicidio ocurren es en la población entre 11 y 15 años.

Son datos, números, cuantificaciones, que solo muestran una mínima cara de lo que implica ser una persona trans, homo o bisexual en Chile, en distintos espacios: la calle, la escuela, los puestos de trabajo. La inclusión no se trata de destacar y decorar con banderas para ciertos hitos, sino cuestionarnos, conocer, enterarnos, y hacer un lugar en nuestras propias vidas mediante el respeto y la afirmación, a las personas de identidades diversas.

Por Mariela Malhue e Ignacio Yáñez

[1] Hale, Jacob (2009). Reglas sugeridas para personas no transexuales que escriben sobre transexuales, transexualidad, transexualismo o trans. Traducción del inglés por Moira Pérez y Blas Radi (2015).

[2] OTD Chile. Encuesta T: primera encuesta a población trans en Chile, octubre 2017. https://otdchile.org/biblioteca/encuesta-t-2/

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