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Declaración Pública por Estado de Excepción Constitucional en Chile

El Centro de Estudios de la Realidad Social está profundamente comprometido e implicado con la democracia y los derechos humanos. Es por esto que frente a la declaración de Estado de Emergencia del Presidente Piñera, declaramos: 

  1. Consideramos que las protestas acontecidas durante la última semana y que llegaron a su clímax ayer viernes 18 de de octubre son totalmente legítimas y justificadas. Por el contrario, la acción represiva de la policía, como los disparos a corta distancia en contra de civiles y el uso indiscriminado de bastones, perros, carros lanzaaguas y gases lacrimógenos sólo ayudaron a instigar la violencia y a sembrar el terror. 
  2. Decretar Estado de Excepción Constitucional, sacar a los militares a las calles con el supuesto objetivo de resguardar el orden público es una afrenta en contra de las personas que se manifestaron, en contra de la democracia y de los derechos humanos. Condenamos esta decisión con toda nuestra fuerza y anunciamos que pondremos toda nuestra energía a disposición de defender los derechos humanos, ahora y en el futuro.
  3. La presencia de militares en las calles es doloroso para la memoria del país, que sigue recuperándose de los efectos del Estado de Emergencia decretado por Augusto Pinochet y la Junta de Gobierno en 1973, y que arrastraron al país a una dictadura sangrienta y cruel. Estos recuerdos son todavía más vívidos cuando el General a cargo, Javier Iturriaga del Campo, es sobrino de Raúl Iturriaga Neumann, ex Director Asistente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), actualmente preso en Punta Peuco por crímenes contra la humanidad. 
  4. La declaración de Estado de Emergencia es la claudicación del Gobierno de Chile con la democracia. Es imperativo que el Presidente revierta esta medida, a todas luces excesiva y viciosa. 
  5. Esta situación abre la necesidad de generar un diálogo nacional que nos permita repensar el ejercicio de la ciudadanía y el modelo de desarrollo imperante. La salida a la crisis actual debe considerar la profundización de la democracia y el reconocimiento enérgico e irrestricto de la dignidad humana, en un proceso transversal que debe convocar al diálogo y la reflexión que permita avanzar en cambios sociales que son imprescindibles, no a la represión, la violencia y el terrorismo de Estado. 

 

CERES seguirá incansablemente trabajando por una sociedad justa, feliz e igualitaria, donde se erradique la violencia y se respeten plenamente los derechos humanos. No nos callarán. Resistiremos. 

 

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